¿De dónde vienen los gatos?

estudio sobre evolucion de los gatos

¿De dónde vienen los gatos?

Un estudio del Instituto Jacques Monod (París) ha querido ahondar en el pasado de los gatos, para saber cuándo fueron domesticados.

Todos los amantes de los gatos saben que tienen un lado salvaje. Pero pensar en ellos sin recordar mentalmente sus ronroneos y su calor en el sofá es complicado. Sobre todo, porque hasta hace poco no había muchos datos sobre su pasado; y, más concretamente, sobre el momento en que fueron domestiscados. Hasta hoy.

El Instituto Jacques Monod, en Francia, ha realizado una investigación, en la que afirma que los antepasados de nuestros gatos acompañaban a los vikingos en sus viajes y conquistas. Antes de eso, se les sitúa en Chipre hace 9.500 años; y ya en el Antiguo Egipto, eran venerados y momificados.

“Ni siquiera se sabía que hubiera gatos vikingos”

Los científicos han podido determinar esta trayectoria de la especia gracias a secuenciar el ADN de más de 200 gatos que vivieron en la antigüedad -hace 15.000 años y hasta el siglo XVIII-, llegando a tener incluso muestras del período Mesolítico. Así, analizaron los restos de felinos encontrados en 30 yacimientos arquelógicos de Europa, Oriente Medio y África.

«No conocemos la historia de los gatos antiguos. No conocemos su origen, no sabemos cómo se dispersaron», ha declarado Eva-Maria Geigl, una de las responsables del estudio. Un investigador independiente, Pontus Skoglund, reconoce que “ni siquiera sabía que hubiera gatos vikingos”.

Dos áreas de evolución

Una de las teorías más impactantes es que parece que los gatos surgieron en dos zonas: los gatos salvajes de Oriente Medio y sus congéneres de Europa y África.

En Oriente, se expandieron junto a las primeras comunidades de granjeros, a través del Mediterráneo oriental. La alianza de los humanos con los felinos se achaca a que protegían las cosechas de los roedores.

Miles de años más tarde, surge la familia felina de Europa y África, lo que explicaría por qué las momias de gatos egipcios del siglo IV a.C. comparten su linaje genético con gatos de la misma época en Bulgaria, Turquía y África subsahariana. De hecho, se ha visto que dichos genes estaban presentes también en los restos de un yacimiento vikingo del norte de Alemania, procedente del siglo VIII.

La investigadora Geigl continúa con el estudio, pero resalta que le está siendo difícil encontrar fondos debido a que los gatos presentan menos simpatías que los perros. Compara su estudio con uno similar en la Universidad de Oxford, donde ya cuentan con 1.000 perros y lobos para determinar las fases de su evolución.

 

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