Cigüeñas y bebés

pajaros y ninos

Cigüeñas y bebés

¿Son los pájaros y los niños una buena combinación? Te contamos cuáles son las aves más tranquilas, los cuidados básicos y qué debes tener en cuenta.

Por Ricardo Blanco

Cuenta la leyenda que los bebés eran transportados a casa de sus padres por una cigüeña desde París. Y no solo es el típico antiguo cuento de padres para que sus hijos dejasen de preguntar por la procreación sino que tiene base real. Una de los orígenes de este mito se encuentra en el celo con en el que estos pájaros cuidan a sus crías.

Más allá de estas historias, la convivencia entre los más pequeños y las aves puede aportar muchos beneficios para el desarrollo y crecimiento de nuestro hijo o hija. Si ya tienes un pájaro en casa o estás pensando en tenerlo en breve, te ayudamos a reconocer las ventajas y los posibles problemas que se pueden plantear al tener este tipo de mascotas en el hogar.

Junto con perros y gatos, las aves son uno de los animales preferidos en España. Según los últimos datos de la ANFAAC (Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía), en los hogares españoles hay 5.320.000 pájaros, igualando casi la cifra de perros y por encima de la de gatos.

Un pájaro no es un juguete

Al igual que ocurre con el resto de animales, es conveniente inculcar a los niños desde el primer momento en el respeto a los animales. Una mascota no es un juguete, sino que es una responsabilidad y, sobre todo, un ser vivo con el que pasaremos buenos momentos. Además, nos puede ayudar para inculcar una serie de valores a los más pequeños, como responsabilidad, esfuerzo o respeto a los animales y el entorno, pero también la recompensa de ver cómo esa mascota que vive con nosotros, crece y se desarrolla sana con nuestros cuidados.

Las ventajas de un pájaro como mascota se encuentran fundamentalmente en la necesidad de un menor número de cuidados con respecto a otros animales. Si atendemos adecuadamente su alimentación para que no le falte agua, ni comida en ningún momento y mantenemos en buen estado su jaula con una limpieza frecuente, podremos disfrutar de un pájaro sano y feliz.

Periquitos, canarios,… ¿Cuál elegir?

Si ya nos hemos decidido por tener un ave en casa para acompañar a nuestro hijo en su crecimiento, llega la hora de elegir. Las aves más populares son los periquitos y los canarios.

El periquito es uno de los que más facilidades presenta a la hora de su cuidado por lo que se suele recomendar para aquellos que se inician en el mundo de las aves por primera vez. Se trata de unas aves muy sociables a las que les gusta vivir en pareja, por ello es preferible contar con dos en la misma jaula e intentar que sean de distinto sexo para facilitar su convivencia, ya que dos hembras o dos machos podrían generar problemas.

Hay una creencia generalizada que habla de colocar un espejo a un periquito que viva solo en una jaula para ayudarle con la soledad. Se trata de un mito extendido y que tendrá un efecto contrario. En este caso, el periquito pensará que su reflejo es una pareja que no le corresponde en sus gestos o muestras de cariño y se sentirá frustrado.

Por último, hay que tener en cuenta que se trata de animales que provienen de sitios cálidos, por lo que es conveniente mantenerlos en el interior de nuestro hogar o en lugares resguardados de corrientes de aire.

Un animal parecido a los periquitos son las ninfas. La diferencia radica en el tamaño, algo mayor y en el sonido más ruidoso que emiten. Si son amaestradas desde pequeñas resultan ser muy mansas.

A continuación, encontramos a los canarios, un ave también muy popular en los hogares españoles. Son algo menos sociables que los periquitos, pero una buena opción para que los más pequeños disfruten con su canto y, en este caso, debido a sus características, pueden estar solos en la jaula, pero nunca está de más una pareja que les ayude en la tarea del canto. Los cuidados son también sencillos, aunque con la particularidad de la época de muda de pluma, en que se les debe aportar un complemento vitamínico. Durante esos meses puede que dejen de cantar. También se debe evitar que estén expuestos a corrientes de aire.

Antes de abordar el tema de los loros, que están recomendados para niños de más edad, vamos a detenernos en los agapornis, considerados como loros diminutos. Son muy agradables con sus cuidadores y se dejan coger fácilmente. Además, sus colores llamativos y sus ganas de jugar serán un atractivo más para nuestros hijos.

Los loros, mejor para niños más mayores

En relación con canarios, periquitos, ninfas o agapornis, los loros, guardan bastantes diferencias, tanto en su interacción con las personas, como en los cuidados que se les debe proporcionar. Si elegimos este animal, debemos tener en cuenta que son adecuados para niños de más edad. Dejando para los más peques las aves que hemos descrito anteriormente.

Si decidimos compartir nuestra casa un un loro, debemos preparar el entorno antes de su llegada. Estas aves son muy susceptibles a los cambios y la llegada a nuestro hogar puede causarles estrés. En primer lugar debemos elegir una jaula adecuada a su tamaño y en la que se encuentre cómodo. Al principio, puede que se sienta extraño en este entorno hasta que se acostumbre a él. En estos primeros momentos hay que vigilar, en todo momento, que cuente con la comida y agua necesarias.

Si el loro es adecuadamente entrenado y entra en contacto paulatino con sus dueños desde el principio, evitaremos que pueda tener un comportamiento agresivo. Esto puede suceder si el ave se siente amenazada tanto ella, como lo que considera su territorio. Por ello, los loros son indicados para niños de más edad con los que puede interaccionar bajo la presencia de un adulto. La paciencia es imprescindible para hacer que nuestra mascota se integre cuanto antes en nuestra familia y que los niños puedan disfrutar de ella.

Por último, una de las cualidades que distingue a los loros y otras aves de su misma especie, es la capacidad para emitir e imitar sonidos (que no de hablar), lo que puede permitir una mayor interacción entre nuestros hijos y la mascota. Para entrenar esta capacidad, es necesario dedicar tiempo y ser paciente con los resultados, además de comenzar cuanto antes. Muchos cuidadores utilizan un sistema de recompensas para premiar los avances. El adulto debe vigilar la interacción de los niños con los loros y poco a poco se convertirán en un gran amigo para ellos.

Alergias y otras precauciones

Una de los miedos que más preocupan a padres y madres sobre sus mascotas es que pueda tener alguna consecuencia negativa en la salud de sus hijos. Las alergias a los animales que no tienen pelo, como es el caso de las aves, suelen ser menos habituales, pero se han detectado en algunas personas tipos de alergia a las plumas de aves o incluso a sus excrementos.

Las plumas de los pájaros pueden causar rinitis o asma. Por otro lado, también se han detectado otras enfermedades respiratorias como la neumonitis por hipersensibilidad, ocasionada por las plumas y los excrementos de las aves. Aunque es una enfermedad detectada sobre todo en cuidadores, que pasan muchas horas en entornos con gran cantidad de aves.

Existe otra afectación de tipo alérgico llamada síndrome ave-huevo, ya que es el resultado de la combinación de la intolerancia a la yema de huevo unida al asma y a la rinitis por exposición a las plumas de las aves. Normalmente, se manifiestan antes los síntomas respiratorios por alergia a las plumas de las aves, y en un segundo momento, se padece la alergia al ingerir la yema de huevo. No ocurre así con la clara. En el caso de los niños puede aparecer justo al contrario. Es decir, primero se manifestaría la alergia a la yema de huevo y después las molestias respiratorias provocadas por las plumas de sus mascotas.

Ante el primer síntoma de alergia, debemos consultar al pediatra, que valorará si el pequeño padece algún tipo de alergia y si puede estar causada por el pájaro que convive con nosotros en casa. Algunos síntomas que pueden indicar que nuestro hijo padece algún tipo de alergia pueden ser la dificultad para respirar, congestión nasal, estornudos o tos en el caso del aparato respiratorio, pero también pueden manifestarse a través de la piel con manchas o erupciones cutáneas.

Otras precauciones

En cualquier caso, siempre debemos informarnos sobre la edad ideal para cada tipo de pájaro como ya hemos recomendado anteriormente. Siempre debemos supervisar la interacción de nuestros hijos con las aves, especialmente con los más pequeños.

Una mascota de estas características siempre va a aportar beneficios para el desarrollo del niño. Pero también debemos involucrarles en el cuidado del pájaro y en el mantenimiento de sus instalaciones, así como responsabilizarle con pequeñas tareas como recordar cuando toca cambiar el agua, la comida o la limpieza de la jaula.

Cabe recordar que se debe adquirir una jaula adecuada al tamaño del ave y al número de ellas que vayan a vivir en la misma. Aunque vivan con nosotros no dejan de ser aves que necesitan un buen espacio para desplazarse y moverse de forma confortable. Si nuestro pájaro vive sano y feliz en su entorno, podremos disfrutar con nuestros hijos de su convivencia en nuestro hogar.

 

 

 

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