No hay delfines felices

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No hay delfines felices

La campaña #StopDelfinarios apela a la responsabilidad de padres y madres en contar la verdad a sus hijos sobre los animales de los acuarios. No, no son felices.

La organización SOSdelfines lo tiene claro: no hay delfines felices. Y no es que piensen que son animales que vagan deprimidos por el océano sino que precisamente ese es el problema, que no lo hacen.

Por eso, han organizado la campaña #StopDelfinarios donde tratan de concienciar a mayores y pequeños de lo horrible que es para los delfines vivir su vida en cautividad. Con el lema “No me cuentes cuentos, tengo derecho a saber la verdad”, se dirigen especialmente a esos padres y madres que acuden con sus hijos al Loro Parque de Tenerife, a Marineland en Cataluña y Mallorca, al Oceanográfic de Valencia y a tantos otros.

Piden a esos padres y madres que no cuenten a sus hijos ‘cuentos’ sobre lo felices que son esos animales o cómo les gusta hacer piruetas para el público porque, detrás de cada espectáculo, hay una triste historia. Separados de su familia, sin ver la luz del sol u obligados a trabajar horas y horas para deleite de los asistentes al delfinario.

(Sigue leyendo después del vídeo)

Las cárceles marinas

En España, hay 11 delfinarios con unos 100 animales que viven entre las cuatro paredes de sus acuarios. Delfines, orcas y belugas se dedican a entretener a los asistentes con comportamientos que nada tienen que ver con cómo sería su vida en su entorno natural.

En una nota de prensa de SOSdelfines, explican que el entorno en el que viven los cetáceos carece de la riqueza que debería tener su hábitat y que, además, el grupo social en el que conviven está seleccionado por la empresa que gestiona el parque. Eso sin entrar en preguntas como cómo han llegado hasta allí o cómo se mantienen con vida en unas condiciones tan diferentes a las naturales para sus especies.

SOSdelfines quiere terminar con estos centros y ha decidido concentrar sus esfuerzos en las nuevas generaciones. Apela a la responsabilidad de los padres con el futuro de estas especies y a la educación de sus hijos en el respeto a los animales y quiere insistir en la importancia de contar a los niños la verdad. Dar al público infantil la información real sobre las vidas de animales como Kohana -una orca de Loro Parque-, Jordi -uno de los delfines mulares de Marineland- y Kairo – una beluga del Oceanográfic-. El objetivo es que los niños y las niñas empaticen con esos animales.

Las historias tras el vídeo

“Este vídeo no está basado en hechos reales, son hechos reales” dice SOSdelfines nada más empezar el vídeo. Estos son los cuentos sin cuentos de estos tres animales.

– La historia de KOHANA, la orca

Nació en Mayo de 2002 en Sea World San Diego (California) por inseminación artificial de Takara y Tilikum. En Abril de 2004 ella y su madre fueron trasladadas a Sea World Florida. En Febrero de 2006 (con menos de 4 años), Kohana fue separada de su madre y trasladada a Loro Parque (Tenerife) donde realiza espectáculos a diario.

Tuvo a su primer hijo, Adán, en 2010 con tan sólo 8 años (en la naturaleza las orcas suelen criar por primera vez a los 13). Al ser demasiado joven no lo supo cuidar y tuvieron que sacar adelante a su cría los cuidadores del parque.

En 2012 tuvo a su segunda hija, Vicky, a la que rechazó también y que murió a los 10 meses de edad. Ambas crías eran hijas de Keto, que es a su vez, tío de Kohana.

– La historia de JORDI, el delfín

Nació en Libertad y le capturaron en 1983 en el Golfo de México. Fue trasladado primero a Marineland Mallorca y, en 1993, a Marineland Catalunya. Ha sido padre en varias ocasiones, aunque no todas las crías se han quedado en su mismo centro.

Está entrenado y participa continuamente en espectáculos anti-naturales en los que debe, entre otras cosas, empujar por los pies a los cuidadores, mantenerse sobre la cola fuera de la superficie, rodar sobre sí mismo sobre una superficie sólida, arrastrar un kayak con un niño dentro, interactuar con los visitantes en sesiones privadas.

– La historia de KAIRO, la beluga

Nació en libertad y le capturaron en Rusia en 1996, cuando tenía aproximadamente 9 años de edad. Le trasladaron al acuario Mar del Plata, de Argentina y allí vivió hasta Julio de 2003, cuando volvieron a trasladarle, junto con Yulka, una hembra, al Oceanográfico de Valencia.

Muestra un comportamiento anormal todo el día, permaneciendo prácticamente inmóvil frente a un lateral del tanque.

¿Has ido alguna vez a uno de estos delfinarios? Después de leer esto y ver el vídeo, ¿qué piensas?

Un comentario

  • victor jose rey calvo 20 septiembre, 2018 at 10:56 am

    Despues de 7 veranos soñando con ser entrenador, me extrañaba que nunca me pusiesen con kairo, siempre lo veia flotando inmobil en ese rincon y
    siempre me decian “Que es que es muy timido y tranquilo y de avanzada edad”. Dios, es que me lo repetian tantas veces que me lo acababa incluso se lo contaba a mis familiares poruqe pensaba -acaso me mentirian-.
    Pero tras investigar un poco e informarme sobre todo despues de haber escuchado el testimonio de varios ex-entrenadores, he descubierto que se no
    era mas que una narracion falsa, una gran mentira, esas criaturas son de las mas energicas y dinamicas, siempre estan en continuo movimiento, nisiquiera duermen. lo que tiene ese animal es lo que se conoce como apatia y me lo habian tratado de ocultar con el cuento ese de -timido y tranquilo-como que fue capturado del mar de rusia.
    Ahora lucho contra lo que una vez pense que era el trabajo mas espectacular del mundo y ya les he hecho llegar un mensaje de que ya no pueden seguir engañandome menos desde que vi “the cove” y “blackfish”. No desistire hasta que las belugas de valencia sean trasladadas al santuario islandes.

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