¡Mi gato no para de comer!

gato comiendo

¡Mi gato no para de comer!

El aumento de apetito no es siempre un signo positivo en gatos mayores. Puede ser que tu gato esté comenzando a desarrollar hipertiroidismo. ¡Atent@ al artículo!

Por Eva Veiga

Hay muchos gatos ansiosos con la comida. Y aunque en algunos casos puede ser simplemente que goza de salud, en otros puede ser ansiedad o, peor, un problema de hormonas relacionado con la tiroides -como también sucede en humanos-.

Y aunque no lo supieras hasta ahora, el hipertiroidismo es la enfermedad endocrina más frecuente en gatos. Los perros también pueden presentarla pero en ellos es más frecuente la situación contraria, el hipotiroidismo.

En felinos suele presentarse en animales mayores, sobre todo en los que superan los 10 años de edad. ¿Por qué les da ganas de comer? Lo que ocurre es que la tiroides produce más hormonas de lo normal y como consecuencia el metabolismo de nuestro gato se ve acelerado. Un ejemplo de esto es que, aunque coma más de lo normal, tiende a adelgazar.

¿En qué consiste la enfermedad?

Los gatos tienen tiroides como los humanos, pero en su caso no tiene forma de mariposa como la nuestra, sino que está dividida físicamente en dos lóbulos. La glándula se encuentra en el cuello, estando cada lóbulo a un lado de la tráquea.

En casi el cien por cien de los casos, la causa del hipertiroidismo es un tumor benigno al que llamamos adenoma. Raramente se debe a un tumor maligno, sólo en un 2% de los casos se trata de un carcinoma. En ambos procesos la producción de hormonas está descontrolada, existiendo un exceso de ellas.

Normalmente el tumor es bilateral (70% de los casos), aunque puede verse afectado solo un lóbulo (30%).

Según algunos estudios, existen determinados factores que favorecen el desarrollo del hipertiroidismo. En ellos se habla de factores nutricionales (ciertas alimentos comercializados aumentan el riesgo de sufrir la enfermedad, sobre todo la comida enlatada), medioambientales (por ejemplo algunos componentes de insecticidas) y genéticos (no existe predisposición genética, pero sí que parece haber menos incidencia en la raza Siamesa).

¿Mi gato es hipertiroideo?

Si estás leyendo esto mientras tu gato te pide comida insistentemente, puede que te esté dando qué pensar. Así que te contamos unas pequeñas pistas para detectar si su ansia por comer tiene relación con esta enfermedad.

Al principio, los síntomas del hipotiroidismo son leves y pueden no apreciarse. Pero a medida que la enfermedad avanza, se vuelven más marcados. Los síntomas más frecuentes están descritos a continuación:

  • Se muestran inquietos, nerviosos, más activos
  • Presentan pérdida de peso aunque su apetito sea normal o incluso mayor
  • Aumento en el consumo de agua
  • Orinan más, encontraremos más orina en la caja de arena
  • Síntomas gastrointestinales: vómitos y/o diarrea
  • Pelo poco lustroso, sin brillo

Como la enfermedad se desarrolla en gatos mayores, los síntomas pueden quedar enmascarados por alguna otra enfermedad que presente nuestro felino.

¿Cómo se diagnostica?

Debido a su común presentación en gatos mayores, es conveniente las revisiones frecuentes en el veterinario para detectar de forma temprana la enfermedad. Además, si después de leer este artículo sospechas que tu mascota pueda tener hipertiroidismo, es mejor que te pases por un veterinario (encuéntralo en www.conbuenapata.com).

Lo primero que hará será un examen físico. Este puede servir para notar un aumento de tamaño de la tiroides. Normalmente no es palpable pero en un 80-90% de los gatos hipertiroideos la glándula es más grande de lo normal (bocio) y se nota al pasar los dedos por el cuello. También servirá para descubrir otros signos relacionados con el hipertiroidismo, como son la taquicardia o hipertensión.

A continuación, es conveniente un análisis de sangre para comprobar el estado general del felino. Así como la determinación de los valores de las hormonas tiroideas en sangre, que sirve para confirmar el diagnóstico.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento está orientado a controlar o detener el exceso de producción de hormonas tiroideas. En general los gatos responden bien. De hecho, tienen buen pronóstico sobre todo si son reconocidos de manera precoz y tratados correctamente. En el caso de que el hipertiroidismo esté dentro del 2% provocado por un tumor maligno, el tratamiento será más complicado.

Existen cuatro tipos de tratamiento, y la elección de uno de ellos dependerá del caso concreto de cada animal. En el caso de que tu gato haya sido diagnosticado de hipertiroidismo, tu veterinario podrá informarte de las ventajas e inconvenientes de cada plan terapéutico para tu mascota.

Terapia médica

Existen medicamentos orales para controlar el hipertiroidismo a corto o largo plazo. Los más usados son el metimazol y el carbimazol, también empleados en el tratamiento de esta enfermedad en humanos. Su función es reducir la producción y liberación de hormonas tiroideas.

El tratamiento es de por vida, y son necesarios análisis periódicos para comprobar que la terapia sea efectiva, así como para reajustar la dosis o comprobar que la función hepática no haya sido afectada.

Aunque poco frecuentes, puede existir algún efecto secundario leve como pérdida de apetito, vómitos o diarrea.

Tratamiento dietético

Otra opción para controlar el hipertiroidismo de nuestro gato es administrarle una alimentación específica baja en yodo. La tiroides necesita yodo para la producir sus hormonas. Si en la dieta existe una concentración controlada de este elemento, sólo servirá para producir niveles normales de estas hormonas.

Existen piensos específicos de prescripción veterinaria con estas características. Esta terapia ha tenido éxito en muchos gatos, siempre que solo sea alimentados con esta dieta y no se le de otro tipo de comida.

Tratamiento quirúrgico

En este caso se busca una cura permanente. La cirugía consiste en una tiroidectomía, que se trata de la extracción del tejido tiroideo afectado.

Como se trata de pacientes geriátricos, hay tener en cuenta de que los riesgos anestésicos se multiplican. Para reducirlos, se recomienda estabilizar al gato las semanas previas usando el tratamiento médico. Si presenta otras enfermedades, deben ser tenidas en cuenta antes de plantear la cirugía o tratadas correctamente para reducir complicaciones.

Generalmente el pronóstico es muy bueno, aunque pueden existir problemas postquirúrgicos (por ejemplo, extracción incompleta o posterior hipotiroidismo).

Terapia con yodo radiactivo

La administración de yodo radiactivo supone un tratamiento curativo del hipertiroidismo en el 95% de los gatos. La terapia consiste en una inyección subcutánea de yodo (I-131), el cual destruye las células tiroideas que producen hormonas en exceso. La radiación no daña a otros tejidos ni a la parte sana de la tiroides. Tras el tratamiento, el felino debe permanecer un tiempo aislado hasta que la radiactividad descienda.

Actualmente, el único sitio autorizado en España para realizar este tratamiento es Iodocat, ubicado en Madrid. Sus instalaciones permiten que tu gato esté lo más cómodo posible durante su estancia. Además cuentan de un sistema de cámaras de vigilancia que podrás visualizar a través de una app en tu móvil.

Aquí te explican cómo funciona:

(Sigue leyendo después del vídeo)

 


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