Etología: ayudando a nuestro perro a sentirse mejor

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Etología: ayudando a nuestro perro a sentirse mejor

¿Problemas con el comportamiento de tu perro? Te contamos qué es la etología y cómo puede ayudarte a convivir mejor con tu peludo.

Por Ricardo Blanco.

Según las últimas estadísticas, la principal causa de abandono es el comportamiento del animal. Las familias humanas de perros y gatos deben ser conscientes del compromiso que han contraído con su peludo -ningún comportamiento justifica un abandono-. Además, deberán tomar las medidas oportunas para ayudar a su animal a sentirse mejor y, por ende, a crear un ambiente de armonía en casa. Y ahí es donde aparece la figura del etólogo.

La palabra etología quizá no sea muy conocida para algunos amantes de los animales, pero es una especialidad veterinaria que puede ayudarnos a comprender y tratar la conducta de nuestro peludo cuando su actitud se aleje de la normalidad.

La etología clínica o etología veterinaria se encarga de estudiar y tratar los problemas relacionados con el comportamiento de los animales. No hay que confundirla con el adiestramiento, ya que su objetivo no es entrenar, sino manejar de forma correcta los cambios de conducta de nuestros animales para asegurar su bienestar y que convivamos de forma segura con ellos.

Mi perro se comporta de forma extraña

La etóloga Rosana Álvarez Bueno, explica que cuando observemos cualquier cambio en el comportamiento de nuestro can debemos acudir al especialista: “cualquier alteración en el organismo del animal se manifestará con un cambio en su comportamiento, por lo que éste podría indicarnos que cualquier patología puede estar ocurriendo”.

Rosana lleva 10 años tratando casos de conducta animal en Etolia. Esta clínica de la localidad malagueña de Alhaurín de la Torre está especializada en el comportamiento de perros y gatos. Comenzó a dedicarse a la etología como una huida de la rutina y según cuenta, hoy en día, la especialización es uno de los caminos con más futuro dentro de la profesión.

Para el etólogo clínico, Alberto Macías, responsable técnico de Etología Veterinaria Asturias, la señal de que algo no va bien en nuestro perro, “está relacionada con la agresividad, ladridos excesivos, temores o la pérdida de hábitos higiénicos”. Otros indicativos pueden ser conductas anómalas, como perseguirse la cola o lamidos excesivos en una determinada parte del cuerpo.

Mejorar la relación entre animales y personas

El servicio de Etología Veterinaria Asturias se puso en marcha hace unos cuatro años, aunque, profesionalmente, Alberto Macías lleva dedicándose a analizar y tratar el comportamiento animal casi dos décadas. Como veterinario tiene que enfrentarse a diario al sufrimiento de las mascotas y considera que asesorar sobre su cuidado es una buena manera de mejorar la relación de personas y animales.

Además, afirma que “el uso de los animales como mascotas conlleva en muchos casos una pérdida de bienestar para los mismos”. Una de sus motivaciones más importantes es unir bienestar animal, “a la vez que disfrutamos de su compañía”.

No hay pautas generales de comportamiento

Ambos expertos coinciden en que no se puede hablar de pautas generales sobre el comportamiento de nuestro perro. Es importante saber que cada caso es único y que no existen los trucos para el manejo conductual de los perros.

Macías explica que “tales pautas siempre deben estar basadas en un diagnóstico adecuado y formar parte de un plan terapéutico individualizado”. Álvarez Bueno coincide en que los problemas de comportamiento “deben abordarse de manera totalmente individual”. Es difícil establecer medidas generales. Si queremos acertar con el diagnóstico certero del problema debemos contextualizar cada caso.

Síntomas del cambio de conducta

Los síntomas de un cambio de conducta son de lo más variado y pueden manifestarse como una actitud más agresiva, conductas repetitivas, menos ganas de comer o ansiedad y miedo, que no se habían manifestado anteriormente.

La recomendación más inmediata, según cuenta Álvarez Bueno es no dejar pasar el tiempo esperando que sea algo pasajero y adoptando medidas que encontremos por internet o que nos recomiende algún familiar o conocido. Un diagnóstico a tiempo, provocará un mejor resultado en el tratamiento y la solución del problema.

Agresividad, fobias y ansiedad

Los tres principales problemas que llevan a la familia humana de una mascota a la consulta de etología son agresividad, fobias y miedos y problemas de ansiedad, según coinciden, nuevamente ambos especialistas.

Álvarez Bueno explica que existen otros problemas que no son infrecuentes, pero sí, menos tratados porque sus compañeros humanos no les otorgan importancia y no suelen acudir en estos casos. Por ello afirma que es muy importante “la detección e identificación temprana en la clínica veterinaria generalista, para su derivación al especialista lo antes posible”.

Por su parte, Alberto Macías añade que muchos de estos síntomas tienen su raíz en la etapa de cachorros, por lo que sus causas “están más relacionadas con los métodos de cría, que con el manejo educativo que cada uno lleva a cabo con su perro”.

Perro urbano frente a perro rural

Al igual que las personas, los perros que viven en entornos urbanos tienen comportamientos y hábitos diferentes de los que viven en zonas rurales. Para Álvarez Bueno, “un perro que nace y se cría en un entorno rural podrá tener problemas si debe adaptarse a otro entorno, debido a la falta de estimulación temprana y secundaria con distintos tipos de estímulos”, mientras que un perro urbano puede que se haya habituado a un “entorno muy estimulante, aunque también puede ocurrir que por exceso de exposición se haya sensibilizado produciéndose miedos y fobias”. Lo ideal es que nuestros canes estén habituados a diferentes tipos de estimulación de menor a mayor nivel, con independencia del entorno en el que vivan.

Los entornos urbanos suelen caracterizarse “tanto por ser hiperestimulantes como por tener un ambiente social complejo”, lo que hace que un perro urbano tenga, generalmente, más dificultades en el proceso de adaptación a su entorno que uno rural. “Esta idea se refleja en la mayor incidencia de síntomas relacionados con el miedo o la ansiedad en perros que viven en ciudad”, añade Macías.
Acudir al profesional adecuado

Para Rosana Álvarez Bueno, de todos los casos que llegan a Etolia, los que más satisfacción generan son aquellos “en los que los propietarios siguen todas las medidas propuestas a rajatabla, pudiendo comprobar el éxito a medio y largo plazo”. Además alerta de los dos principales problemas a los que se enfrentan los etólogos: el gran porcentaje de abandono de los tratamientos y el intrusismo profesional.
La mayoría de los perros que recibe tienen un difícil diagnóstico y tratamiento “porque la gente ya ha pasado por varios profesionales y probado distintas medidas y llegan desesperados y agotados, tanto psíquica como económicamente”.

Los casos más espectaculares son los de síndrome de privación sensorial debido “al gran cambio que pueden experimentar los perros; de sufrir crisis de pánico a llegar a jugar por primera vez”, añade Rosana.

Comprender el envejecimiento

Los casos más complicados a los que se enfrenta el etólogo asturiano Alberto Macías son las patologías asociadas al envejecimiento. Perros que empiezan a ladrar por la noche o que orinan en casa, “que se convierten en una molestia”.

Lo más traumático es percibir la falta de comprensión por parte de muchos cuidadores, “ya que interpretan como desobediencia lo que en realidad es una enfermedad que provoca un gran sufrimiento en el animal”.

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