Sara Escudero: “Tener un animal para que tu hijo juegue como un capricho me parece denunciable”

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Sara Escudero: “Tener un animal para que tu hijo juegue como un capricho me parece denunciable”

La televisiva Sara Escudero (Zapeando) nos habla de las niñas de sus ojos, sus perras Nala y Zuri, y de cómo es la vida del espectáculo con ellas al lado.

Por Mavi Revuelta

Radio, televisión, monólogos, teatro… La agenda de Sara Escudero echa humo, lo que no ha impedido que haya realizado un parón en ella para hablarnos de lo que piensa acerca de la tenencia responsable de animales, los obstáculos que se encuentra al viajar con mascota y sobre todo, de Nala y Zuri, sus dos preciosas Golden Retriever, a las que ha criado desde pequeñas. Y es que lo suyo con ellas es pura pasión.

Una pasión que tiene desde que nació (en Arenas de San Pedro, Ávila, en 1981), ya que siempre ha habido animales en su vida. “Siempre hemos tenido perros en la familia y lo que siento por ellos es más que admiración y amor, es necesidad. No sabría vivir sin ellos”. Aunque no han sido los únicos presentes en su día a día. “En mi casa, en el pueblo, hemos tenido también gatos, canarios, palomas… Y mi abuelo paterno -hombre de campo- sus vacas y cabras; y un hermano que, a veces, encajaba en gorrino (risas). Pero, evidentemente, la relación nunca es igual que con tu perro” afirma.

Actualmente comparte su vida con sus dos Golden Retriever, Nala y Zuri, rubia y blanca, respectivamente, a las que adora. “Mi concepto de mascota no es muy universal. No solo es un animal de compañía sino algo más de mí. Una prolongación. Con lo cual, lo que necesito siempre son perros”.

perros de sara escudero nala y zuri

Nala, que fue mamá hace cinco años, llegó a su vida cuando la adoptó con dos meses y “si cuento los días que me he separado de ella en los nueve años que tiene no creo que sumen un mes”. La perra, que forma parte de ella hasta el punto de reflejar su carácter, es su absoluta prioridad. “Si mi agenda es complicada ella no lo ha sufrido nunca. Me he quitado-y me quito- horas de sueño para que saliera sus tres o cuatro horas diarias a correr y estar con otros perros”.

Asegura que le ha salvado literalmente la vida y que probablemente de no ser por ella ahora no estaría como está ni sería como es. “La llamé así por el personaje de la película de El Rey León. Pero luego mi amiga Elena me dijo que, en swahili, significa ‘regalo de vida’, y me sorprendió lo oportunamente acertado que había sido”.

Zuri, que significa ‘belleza’ en swahili y ‘blanco’ en euskera, tiene un año y apareció gracias al aviso de un amigo cuya perra esperaba cachorros. “Fue verla y sentir que era de la familia. Además, quería que Nala, ya toda una señora, tuviera un hijo o futuro hermanito al que educar y del que contagiarse de energía”. Asegura que el tándem ha sido perfecto. “Es una delicia verlas juntas. Nala la aceptó muy rápido -a los 3 días- y es absolutamente maravilloso ver como Zuri tiene que estar siempre en contacto con ella o queriendo jugar y Nala la raciona (risas) porque nueve años pues … es otra calma”.

En cuanto a qué le aportan no tiene ninguna duda. “Todo. El amor y la alegría que te dan desde el segundo cero son indescriptibles. Es un aprender a hablar sin palabras, un quererte por encima de todo. Es un estar contigo, para ti y por ti. Al igual que tú lo estás para con ellos”.

sara escudero y su perra zuri

Lo más difícil de tener mascota en una profesión como la suya es conseguir cuadrar con su agenda laboral. Pero Sara tiene claro que si uno quiere, puede. “Elegí muy a conciencia esta raza por mi trabajo. Viajar tanto necesita la absoluta seguridad de que mi inseparable no sería motivo de conflicto y los Golden tienen una manera de ser que es extraordinariamente dócil, amable, cero conflictivo, cero ladridos, totalmente amoroso y educable”.

Por tanto, su continuo ir y venir no es impedimento para estar con ellas, porque rara es la ocasión en la que no la acompañan. “Cuando he actuado en teatros Nala se ha venido conmigo. Prácticamente siempre hemos viajado en mi coche, porque el avión supone más paliza. Me ha esperado en los camerinos hecha una rosquillita y las dos tan felices. A ciertos sitios de grabación y a ciertos platós me la he llevado también. Es más, el resto del equipo me lo exigía porque enamora”.

Aunque comenta que es complicado porque “tienes que buscar hoteles que admitan perros y la mayoría te cobran un suplemento por nada, porque no sueles tener ningún tipo de ventaja o de infraestructura en la habitación que haga su estancia más apropiada. Pocos me he encontrado que tuviesen un detalle como un bebedero, comedero o una mantita para ellos”.

Desde que vive con su chico, Saúl, todo es mucho más fácil y “algunas veces me voy sola y las niñas se quedan con su padre”. Quien, por cierto, nunca había tenido perro hasta ahora y no entiende cómo ha sido posible haber vivido sin su compañía todo este tiempo.

Precisamente fue a él a quien le dijo que le debía “un viaje de chicas” a Nala. Tras varios intentos, por fin, en julio de este año ambas realizaron el Camino de Santiago. “Eran mis primeras vacaciones en seis años y lo tenía clarísimo. Cuando antes vivía de las actuaciones en los bares y en los locales, Murphy aparecía sí o sí. Cada vez que quería coger un par de semanas para hacer el Camino de Santiago con ella me salía alguna actuación y claro, ¡tenía que cogerla!”. Una de las mejores experiencias de su vida y que espera poder repetir pronto. “Ya haremos otro los tres cuando Zuri sea mayor y si Nala está para acompañarnos, pues maravilloso. Pero este era de las dos”.

sara escudero y su perra nala

A pesar de tener un buen recuerdo, comenta que la mayoría de albergues no están preparados para ir con un animal. “Deberían cambiar el 95% de las leyes a propósito de la tenencia de perros que tenemos en este país. En el Camino tuve que quedarme en hoteles donde me dejaban estar con Nala en la habitación. Ningún albergue te lo permite y, en caso de hacerlo, te obligan a dejarlo en el patio común, como el que deja una mochila para cogerla al día siguiente. Para mí eso es inadmisible”.

Comenta que lo mismo pasa con los supermercados o con los bares/restaurantes. “En los supermercados, por ejemplo, no sé por qué no habilitan algún tipo de zona donde poder dejar a tu perro atado el tiempo que vayas a comprar. Entiendo que no es su sitio pero, ¿por qué si los hay para dejar a los hijos y no a tu perro?”.

A lo que añade que hay ciertas iniciativas que deberían ser obligatorias en todos los países, como la de que tu mascota pueda acompañarte en el hospital. “Evidentemente, en situaciones de espera poco comprometidas. Es decir, una persona tiene que pasar un tiempo ingresado mientras responde a un tratamiento y puede tener a su perro allí. Si es tranquilo sabrá estar en su sitio y si es un poco más nervioso que se habilite un rinconcito en el que poder atarle y así dueño y animal están en contacto. Es un vínculo familiar, es amor, es necesidad”.

En lo referente a tenencia responsable y adopción afirma que lo más importante es tener tiempo. “Si no vas a poder estar con él, dedicarle tiempo y permitirle que haga ejercicio así como tener una vida apta para su desarrollo, no debes tenerlo por mucho que lo quieras. Su felicidad va primero. Si yo me dejara llevar por el corazón tendría 250. Pero no puedo. De hecho, Zuri vino a mi vida cuando ya pudo venir”.

No le parece normal que los animales puedan ser un antojo. “Tener un animalito para que tu hijo juegue como si fuera un capricho momentáneo me parece denunciable. Luego pasa lo que pasa. A diferencia de un niño un perro cuanto más crece, más te necesita. Ellos no se van a ir haciendo sus meriendas ni se van a ir haciendo independientes. Si eso no se tiene claro, no tengas un perro” sentencia.

Acabamos hablando de sus proyectos. “Sigo, como siempre, con mis directos durante todo el año y hay alguna cosa por ahí pero que todavía no puedo contar”. Y finaliza con una promesa. “Ya te aviso y te lo cuento cuando esté firmado”.

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