El 'VIH' de los gatos: Qué es la inmunodeficiencia felina

gatos con inmunodeficiencia

El ‘VIH’ de los gatos: Qué es la inmunodeficiencia felina

Esta enfermedad descubierta hace unas décadas es similar al VIH en los humanos. Si tu gato la padece, atento/a a nuestros consejos para ayudarle.

Por Eva Veiga

La inmunodeficiencia felina (FIV) se trata de una enfermedad relativamente nueva, fue descubierta hace tan sólo 30 años en una colonia de gatos de California.

Los felinos mostraban síntomas similares a los que provoca el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Estos dos virus son muy similares, ya que pertenecen a la misma familia. Pero son específicos de cada especie, no hay riesgo de contagio entre gatos y personas.

Síntomas

Tal y como pasa en personas, la enfermedad afecta al sistema inmune del individuo, alterando su función. Esto hace que el animal no esté protegido frente a enfermedades e infecciones y sea más propenso a contraerlas. Aún así, los gatos infectados pueden permanecer sanos durante muchos años.

No existen síntomas específicos de FIV, otras enfermedades pueden provocar los mismos síntomas. Los signos clínicos más comunes en gatos infectados son:

  • Pelaje con mal aspecto, sin brillo
  • Falta de apetito
  • Pérdida de peso
  • Fiebre recurrente
  • Inflamación de las encías y de la cavidad oral
  • Enfermedades crónicas y recurrentes (respiratoria, intestinal, ocular o de la piel)

¿Cómo se contagia?

La forma más frecuente de que nuestro gato contraiga esta enfermedad es a través del mordisco de otro felino. El virus está presente en la saliva de un gato infectado, y cuando muerde a otro se lo inocula bajo la piel.

Otra forma de transmisión es de madres a hijos, durante la gestación o la lactancia. El virus se traspasa solamente al 30 % de la camada.

Sabiendo esto, es raro que ocurra el contagio durante las relaciones normales y no agresivas entre varios individuos. Ni al compartir comedero o zona de descanso. El virus sobrevive muy poco tiempo en el ambiente y se puede eliminar con desinfectantes comunes como el jabón.

No obstante, se recomienda mantener separados a los gatos positivos de los negativos y si no es posible, evitar peleas (tener suficientes recursos, castrar a los machos…).

También debemos tener cuidado con respecto a los parásitos externos, algunos como pulgas o garrapatas pueden transmitir el virus al chupar sangre de un felino infectado. Es poco frecuente pero conviene seguir una buena pauta de desparasitación para evitar este y otros problemas.

¿Cómo diagnosticarlo?

Existen varios métodos diagnósticos para detectar si nuestro gato está infectado por FIV. La más fácil es la que realiza nuestro veterinario a través de kits rápidos. Sólo necesitará una gota de sangre para detectar si nuestro felino presenta anticuerpos contra esta enfermedad.

Los resultados negativos suelen ser bastante fiables, aunque si nuestro gato ha sido recientemente infectado no tendrá suficientes anticuerpos en sangre para ser detectados. Los anticuerpos aparecen entre las 8 y 12 semanas post-infección. En exposiciones recientes, se recomienda repetir el test a los 2 meses.

En el caso de los resultados positivos, si son dudosos pueden requerir de confirmación usando otro kit diagnóstico o realizando pruebas específicas en un laboratorio externo.

En gatitos jóvenes, se recomienda testar sobre los 6 meses de edad. Antes de ese momento, pueden existir falsos positivos porque reciben anticuerpos de la madre.

Recomendamos que testes a tu gato si nunca lo has hecho o si acabas de adoptar a uno, sobre todo si piensas introducirlo en una casa con más gatos negativos.

¿Existe tratamiento?

No existe tratamiento específico para la inmunodeficiencia felina. Se han usado tratamientos antivirales como los que se usan en el SIDA humano, pero tienen poca eficacia.

Lo que sí se puede y se deben tratar, son las enfermedades asociadas,desarrolladas porque el sistema inmune no funciona como debería.

¿Existe una vacuna para prevenir el FIV?

Actualmente en Europa, no existen vacunas para evitar la enfermedad. En Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda sí que se comercializan. Pero por ahora su uso es controvertido, debido a que los resultados son variables. Desgraciadamente, aún tenemos que esperar a que la ciencia avance un poco más.

Consejos si tienes un gato con inmunodeficiencia felina

Que tu gato sea FIV positivo no quiere decir que no pueda tener una vida larga y feliz. Hay algunos felinos que no muestran ningún síntoma clínico o permanecen años sanos.

Sigue leyendo para saber cómo manejar la situación si tienes un gato con inmunodeficiencia felina:

  • Chequeos regulares. Nuestro gato necesitará visitar a su veterinario de manera más frecuente que un gato sano, es importante llevar un control de la enfermedad.
  • Desparasitaciones al día. Son más susceptibles de ser parasitados y los síntomas asociados son más marcados.
  • Ante cualquier síntoma de enfermedad, llévalo al veterinario. ¡Hay que tratarlo cuanto antes!
  • Se deben castrar a los gatos positivos para evitar que se reproduzcan y diseminen la enfermedad. También ayuda a evitar peleas entre machos.
  • Proporciónale una buena alimentació
  • No los saques de casa para evitar diseminar el virus. Si tienes casa con jardín, valla una zona para que pueda disfrutar del aire libre y donde no pueda tener contacto con otros gatos.
  • Si tienes gatos FIV positivos y FIV negativos en casa, lo ideal es separarlos. Aunque sea difícil el contagio entre gatos que se llevan bien, esto es lo recomendable. Si no es posible separarlos, hay que tener recursos suficientes para evitar peleas, darles de comer por separado y desinfectar los comederos tras su uso.
  • Aunque sea una decisión difícil de tomar, cuando llegue el momento y la enfermedad no permite que nuestro gato tenga una buena calidad de vida, debe considerarse la eutanasia humanitaria.

¿Tienes un gato con inmunodeficiencia felina? ¡Cuéntanos tu historia! Otros amigos felinos te lo agradecerán.

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