El bienestar de los animales en España según la OIE

bienestar animal en perros y gatos en espana

El bienestar de los animales en España según la OIE

En nuestro país, los derechos de los animales no parecen ser una prioridad y se sitúan en un limbo legislativo entre las normas que los reconocen como “seres sintientes” y aquellas que los cosifican.

Por Lara Valencia

Hablábamos hace unas semanas de cuáles son las diferencias entre protectoras de animales y perreras, precisamente para también abordar la legislación española en lo que a derechos de animales se refiere.

En nuestro reportaje, una de las conclusiones que sacamos fue que a pesar de que España ha dado algunos pasos para defender los derechos de los animales, existen demasiadas lagunas jurídicas en lo que a legislación se refiere y, de hecho, somos uno de los países con más abandonos de animales. Tampoco ayuda la falta de una ley nacional. Cada comunidad autónoma implementa sus propios protocolos y nos encontramos con que solo Madrid y Barcelona han puesto en marcha mecanismos para legislar y sumarse a la vanguardia animalista como otros países de la Unión Europea.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de vanguardia en derechos de animales? Empecemos por averiguar qué dice y cómo legisla la UE.

Según Teresa Giménez-Candela, Catedrática de Derecho Romano y profesora de Derecho Animal por la Universidad Autónoma de Barcelona, son varios los textos que desde hace ya 40 años han reconocido en la UE la “sentiencia animal” como referente en la legislación de bienestar animal.

Sin embargo, no fue hasta 2009 que el artículo 13 del llamado Tratado de Lisboa impuso a los Estados miembro la obligación de tratar a los animales como “seres sintientes” en sus respectivas legislaciones internas. En realidad, hay espacio para que esta garantía sea más sólida. La obligación de tratar a los animales como seres que tienen sentimientos no garantiza que los gobiernos vayan a utilizar sus instituciones para legislar en este sentido y este parece ser el caso de España.

“Bien sabido es que las excepciones, explícitamente mencionadas en el párrafo segundo del citado art. 13 (ritos religiosos, costumbres regionales tradiciones culturales), han dejado muy debilitado el citado artículo 13 y sus posibles aplicaciones, singularmente, en el caso de España y Francia, en tema de espectáculos taurinos”, afirma Giménez-Candela.

Sabemos entonces lo que manda Europa, pero ¿cómo lo refleja nuestro código civil? En el artículo 333 establece que “todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles.” Resulta entonces contradictorio que presumamos de reconocer a los animales como seres que sienten y padecen, si en realidad utilizamos códigos que los cosifican.

Según las abogadas Susana Alfageme y Elena Cuervo nuestro derecho tiene que evolucionar porque se ha quedado desfasado: “No podemos seguir considerando a los animales como simples cosas objeto de nuestra propiedad con las que hacer lo que deseemos como propietarios aunque se impongan determinadas limitaciones u obligaciones. Un animal no es equiparable a un libro o a una mesa.”

Derechos de animales en Europa

Dicho esto y mirando a nuestros vecinos, – queremos mantener ese granito de esperanza que nos dice que en Europa todo tipo de derechos son siempre una prioridad. ¿Qué hacen ellos? ¿Qué países son los que dan ejemplo, cómo y por qué?

Ya publicamos una lista con los 10 países donde el maltrato animal sale caro. De estos 10 estados, cinco forman parte de la UE: Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Austria. De hecho, el Reino Unido fue el primer país del mundo en tipificar el maltrato animal como delito, lo hizo en el siglo XIX. En el año 1822 la Ley Martin reconocía la protección de los derechos del ganado y del caballo. En 1902 prohibieron las peleas de perros y actualmente, bajo la ley de Protección de Mamíferos Salvajes (1996) castiga el maltrato animal con pena de multa y privación de libertad de hasta seis meses. Además, la Ley de Bienestar de los Animales (2006) proporciona legislación secundaria y códigos de práctica para con los animales.

España no está entonces en las primeras posiciones de la vanguardia animalista, pero son muchas variables las que hay que tener en cuenta para hacer una valoración general. Si los británicos pueden presumir de ser los primeros en la lista de los defensores de animales, no es solo por las leyes que producen, sino también por otros factores como la conciencia social, la educación o la cultura popular.

La posición de España según la OIE

El Índice de Protección Animal (API) de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) dispone de un ranking de 50 países del mundo en base a su compromiso con la protección de los animales y la mejora de políticas y leyes de bienestar animal. En su página web existe una herramienta para hacer una comparativa de hasta cuatro países del listado, o si lo preferimos podemos acceder a un informe detallado de cada uno de estos 50 países. La organización utiliza una escala de la A a la G, donde A es la mejor puntuación y G identifica a aquellos que aún tienen mucho que hacer por los derechos de animales.

No sorprende que el Reino Unido obtenga una puntuación total de A. El gobierno británico está considerando actualizar e incorporar nuevos reglamentos a la Ley de Bienestar de los Animales (2006). España, sin embargo, se queda con una valoración general de C. Con Buena Pata ha consultado el informe para averiguar cuáles son los aspectos y variables a tener en cuenta para elaborar este ranking de 50 países.

El API establece cinco objetivos básicos para evaluar la actuación de cada Estado:

  1. Reconocimiento de la sentiencia animal y de la importancia de la protección a los animales como valor social

  1. La existencia efectiva de buen gobierno y sistemas para ello

  1. Implementación de normas de protección animal

  1. Fomento de la educación a la ciudadanía al respecto

  1. Comunicación y conciencia

Nos gustaría apuntar que bajo cada objetivo o categoría existen una serie de sub-indicadores, los cuales sirven para hacer una media de la nota final del informe. España consigue solo en una ocasión la puntuación más alta (Ranking A) y la puntuación más baja (Ranking G).

En qué tenemos buena nota (A): el API reconoce que el Gobierno ha asumido los principios de la OIE para el bienestar animal y ha adaptado sus normativas en leyes y políticas concretas. Claro, que en su valoración nos dejan una observación importante a tener en cuenta. Los investigadores apuntan a una falta de compromiso en la completa adopción de directivas de la UE, lo cual supone una barrera para la mejora del bienestar animal en España a través de estas normativas y principios de la Organización Mundial de Sanidad Animal.

En qué tenemos mala nota (G): nuestro Ejecutivo no se ocupa lo suficiente de publicar informes sobre el progreso de estos objetivos ni monitorea cómo se mejoran los patrones que fomentan el bienestar animal. Es más, en el índice la OIE señala que no hay evidencia que justifique la existencia de barreras o falta de recursos para esto. Simplemente no parece ser una prioridad para el Gobierno.

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