Cuando el amor puede más que la gloria

Adeline Cornelissen renuncia a Rio2016 por proteger a su caballo

Cuando el amor puede más que la gloria

La amazona Adeline Cornelissen renuncia a competir en Río2016 por salvar la vida de su caballo.

La salud del equino, con quien ya ganó medallas de plata y bronce en Londres 2012, corría peligro si competía en Río2016.

Los Juegos Olímpicos de Río2016 están dejando muchas historias, medallas y anécdotas. Y de entre todas ellas, en Con Buena Pata queremos dedicarle un pequeño espacio a Adeline Cornelissen, la amazona neerlandesa que ha preferido cuidar de su caballo que luchar por alcanzar la gloria olímpica a pesar de que esto pudiera dañar al animal.

Parzival, un equino de 19 años, sufrió una picadura venenosa de algún insecto o araña, por lo que la cabeza se le inflamó y la fiebre le llegó a subir hasta 40 grados, cuando la temperatura normal en un caballo es de entre 37,5 y 38,5 grados.

Los días previos a la competición parecía que su salud había mejorado y los veterinarios dieron el visto bueno para competir. Así que se prepararon para seguir adelante.

Pero Adeline Cornelissen notó que Parzival no respondía adecuadamente y optó por abandonar, como comunicó en su cuenta de Facebook:

“En un primer momento, pedimos a la Federación si podíamos cambiar el orden de participación dentro de nuestro propio equipo, para que Parzi pudiera tener un día más de recuperación. Competir el jueves en lugar del miércoles. Pero la federación no aceptó. Llegados a ese punto yo no quería participar… ¡la salud de Parzival es más importante que cualquier otra cosa en el mundo!”, escribió convencida.

“Dormí en los establos, chequeando a Parzi cada hora… ¡no le iba a dejar solo! Por supuesto, no pude dormir nada esa noche. (…) Ayer había decidido que no iba a competir, pero ahora la temperatura había vuelto a la normalidad, parecía estar sano, bebía y comía con normalidad, y tampoco quería abandonar a mi equipo, sabiendo que no había posibilidad de sustitución… ¿Qué debía hacer?”

Finalmente, entre la ‘gloria olímpica’ y la salud de su caballo, Adeline Cornelissen optó por lo segundo. Su amor por Parzival, con quien ya ganó una medalla de plata y otra de bronce en Londres 2012, ha sido más grande.

 

 

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