7 motivos por los que los niños/as necesitan una mascota

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7 motivos por los que los niños/as necesitan una mascota

¿Sabías que la convivencia con las mascotas ayuda a mejorar la salud física y psicológica de los niños/as?

Por Paqui Ortega / Imágenes cedidas por Equipo Smart Dog

¿Tu hijo lleva tiempo pidiéndote un perro y todavía no te has decidido? Tener una mascota supone muchas ventajas para los pequeños/as: desarrollo de la empatía, mejora de la concentración, o refuerzo de la responsabilidad son sólo algunas de ellas.

Pero una mascota no es un juguete. Como ser vivo, merece respeto; y su cuidado genera obligaciones para toda la familia. Por eso, hay que tener en cuenta factores económicos, de tiempo, y de espacio, sin olvidar la edad de los niños/as y su carácter. ¿Cuál es la clave para conseguir una combinación perfecto niño-mascota? La tenencia responsable.

Un 94% de los menores se siente mejor con un animal de compañía cerca. Y uno de cada dos  renunciaría a jugar con sus amigos para estar con su mascota. Estos son algunos de los datos más significativos que ofrece el Estudio Fundación Affinity Niños y Animales 2015.

Además, el 50% de los niños y niñas percibe a su mascota como la principal fuente de apoyo emocional; y cuando se siente triste o con miedo recurre a ella en la misma medida que a sus padres, según nos muestra el segundo estudio de la misma entidad sobre el vínculo animal.

Aparte de la buena predisposición de los menores, los expertos recomiendan en algunos casos la adopción de una mascota, ya que “supone  una gran variedad de aprendizajes y mejora su desarrollo psico-socio-emocional”, comenta la psicóloga especializada en infancia y adolescentes del Instituto de Psicología y Desarrollo Personal (Psicode), Tania Monzón.

¿Quieres saber todo lo que pueden aprender tus hijos de sus mascotas? Monzón nos lo explica punto por punto:

1. Si involucramos a los niños y niñas en su cuidado, no sólo aprenderán más sobre dicho animal y sus necesidades, sino que empezarán a adquirir un respeto más profundo hacia los animales en general.

2. Fomentamos su sentido de la responsabilidad al tener a su cargo ciertas tareas que, si no se cumplen, pueden suponer graves consecuencias para la vida de los mismos.

3. Se trabaja la frustración ya que, en algunos momentos, los niños/as tendrán que posponer sus apetencias para ocuparse de su mascota. Por ejemplo, si quiero quedar con mis amigos o salir a jugar, primero  tengo que sacar a pasear al perro.

4. El amor incondicional, la compañía y el valor del compañerismo. Los animales no tienen prejuicios a la hora de interactuar, dan lo mejor de sí mismos en todo momento, siempre que se le trate correctamente. Aunque no todas las mascotas poseen el mismo grado de ínter actuación. Por ejemplo, los perros, gatos o hurones son más proclives, seguidos por otros mamíferos más pequeños como los conejos y posteriormente los reptiles, que también son capaces de mostrar confianza en sus dueños.

5. Cuando se adopta, se refuerza la solidaridad y el valor por la vida.

6. Se incrementa la actividad física, sobre todo en mascotas que haya que sacar a pasear o sean bastante activas y requieran de tiempo de juego.

7. Se incentiva la concentración, el lenguaje y la empatía. Esto se debe a que los animales no se relacionan a través del lenguaje verbal, por lo que tenemos que observarlos y deducir lo que quieren decir a través de sus movimientos, gestos, miradas o sonidos.

Además de las ventajas para el desarrollo cognitivo, la convivencia de nuestros hijos/as con mascotas mejora su sistema inmunológico y reduce las posibilidades de padecer alergias. Esto se debe a que al estar expuestos a una mayor cantidad de bacterias procedentes de las mascotas mejoran sus defensas.

¿Cuándo y cómo?

Desde el nacimiento, los pequeños/as de la casa pueden convivir con perros o gatos, entre otros animales. Aunque es necesario tener en cuenta algunos aspectos, como la edad de los menores y el tipo de animales.

A veces, pueden surgir problemas de celos con mascotas que ya viven en la casa o con nuevos bebés. Por ello, ante posibles dudas, es recomendable consultar con un profesional para obtener el asesoramiento y decidir con toda la información disponible. Los veterinarios/as y etólogos/as pueden ayudarnos a ello.

A los dos o tres años, los niños/as muestran la habilidad suficiente para empezar a ocuparse de los cuidados más básicos de su mascota. Se recomiendan animales pequeños, como las tortugas y roedores.

Según vayan creciendo y adquiriendo un mayor desarrollo cognitivo y psicomotriz, podrán hacerse cargo de mascotas de mayor tamaño y que requieran cuidados más complicados.

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Tenencia responsable

El 49% de los hogares españoles cuenta con un animal doméstico, según el censo de mascotas de 2013 elaborado por la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para animales de Compañía, ANFAAC. Y una de cada cuatro personas tiene como mascota a un perro en España.

Sin embargo, somos el país con mayor índice de abandono de la Unión Europea. Tras analizar cuáles son las diferencias frente a otros países, “nos damos cuenta de que es una cuestión de desconocimiento y falta de compromiso”, explica la gerente de Equipo Smart Dog,  Coral Sangil.

En Francia, por ejemplo, cualquier persona que vaya a convivir con un perro está obligada por ley a llevarlo a formación, para que aprenda a vivir en sociedad.

De esta manera, se asegura el comportamiento cívico y no existen grandes límites en su acceso a lugares públicos. “Solemos mirar hacia fuera para comprobar la facilidad que se ofrece a los perros en sociedad, pero se nos olvida que previamente ella se ha comprometido con la formación de sus mascotas. Es una cuestión de educación en tenencia responsable”, comenta Sangil.

Equipo Smart Dog pretende suplir la falta de medidas institucionales, ofreciendo de forma directa la información y formación a los propietarios de los perros.

Su objetivo es fomentar la tenencia responsable en la sociedad, mostrando los beneficios que los canes aportan a los humanos, y en especial a los niños/as. Por ello, mediante la Escuela de Tenencia Responsable organiza cursos, charlas y actividades varias, centradas en la educación a los canes y cómo cuidarlos con respeto y responsabilidad.

El ocio y la formación se unen en las actividades específicas para infantes: charlas, exhibiciones, clases extraescolares y particulares, a las que se puede acceder durante todo el año.

Además en primavera y verano, en colaboración con ayuntamientos y centros educativos, se organizan los campamentos con perrunos, la actividad estrella entre los más pequeños.

Cada vez se publican más estudios que avalan la importancia que los perros suponen en la vida de los niños y niñas. Equipo Smart Dog ayuda a padres y educadores a comprender cómo utilizar este potencial; consiguiendo equilibrar la educación de ambos. “El problema que encontramos en los campamentos es la falta de perros medianamente educados, lo que nos dificulta la interacción Estudio Fundación Affinity Niños y Animales 2015, el juego, y en definitiva, la convivencia”, lamenta la gerente de Equipo Smart Dog.

Mascotas para niños/as con problemas

Los menores con algún tipo de problema se benefician del contacto con los animales porque se convierten en un estímulo motivador, que les impulsa a realizar tareas que de otra manera no harían. “La mascota les entrena en centrar su atención, relajar la observación e incentivar el contacto; éstos son puntos muy buenos para tratar la ansiedad, déficit de atención y/o hiperactividad”, indica la psicóloga, Tania Monzón, quien nos ofrece las claves para elegir mascotas en estos casos.

– Víctimas de acoso escolar: Una mascota les hace sentirse seguros/as y aceptado/as incondicionalmente.  Los animales no juzgan e interactúan en función del cariño que se les da. Sería una buena idea buscar una mascota que pueda acompañarles de camino  al colegio, como un perro.

– Depresión: Al hacerse responsable de sus cuidados, genera una serie de obligaciones y rutinas que de manera inherente producen seguridad, aumentan la sensación de utilidad y de que otro nos necesita y, por tanto, la autoestima. Además, les ‘obliga’ a hacer cosas y salir, que es un punto  que mejora mucho los síntomas de esta patología. En este caso, sería más apropiada una mascota que tuvieran que sacar a pasear.

– Autismo: Las mascotas funcionan como una excusa para acercarse al niño que lo padece, ya que se suele mostrar interesado en ellas. Empleando la presencia del animal, se pueden trabajar las habilidades sociales y, especialmente, del lenguaje. Pero también les ayuda a potenciar la memoria y tratar temas como los colores y tamaños. Hoy en día, existen muchos lugares donde además hacen terapia con animales como caballos o delfines.

– Problemas con el desarrollo motriz o discapacidad física: Con muchas de las mascotas se puede hacer ejercicio físico, aunque sólo sea sacándolos a pasear. De esta manera, se puede trabajar la motricidad fina y gruesa, el equilibrio y la coordinación.

– Agresividad: No es aconsejable una mascota en este caso debido a que, sobre todo al principio, habría que estar muy pendiente de la interacción niño-animal para que este último no sufra daños. Es mejor abordar primero los problemas de agresividad con el menor y, cuando estén ligeramente encauzados -no hace falta esperar el final del tratamiento-, incorporar al animal.

Hay que tener en cuenta que la agresividad infantil es algo secundario, una reacción o consecuencia de un problema más profundo como sentimientos de tristeza, de frustración o ansiedad, entre otros.

Por lo tanto, las mascotas pueden ser muy beneficiosas para mejorar estos problemas raíz y ayudarles a autocontrolarse y corregir la expresión de su ira. Pero debemos acompañarles y guiarles en esa interacción y guiarles.

– Fobia a los animales: No se recomienda incorporar el animal objeto de la fobia a la familia, como método para eliminarla. Si la especie no es muy frecuente, como por ejemplo los reptiles, se puede convivir con otras mascotas que no tengan características en común con ellos, evitando el problema. En cambio, si surge de animales más habituales como los perros, los gatos o los pájaros, se debe recurrir a un psicólogo. Y una vez superada la fobia, elegir la mascota. En general, estos tratamientos tienen resultados muy positivos y rápidos.

Después de leer todas las ventajas que una mascota puede aportar a los pequeños/as, ¿estarías dispuesto a adoptar una? Si ya tienes una desde que nacieron tus hijos, ¿te gustaría contarnos tu experiencia? Escríbenos justo aquí abajo, ¡en Comentarios!

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